jueves, 25 de febrero de 2010




El Post-estreno:



En teatro se preestrena ante un grupo de público (amigos, familiares, compañeros...) y se ve cómo queda la obra. Se rectifica, se cambian cosas, se quita, se añade, se modifica... y luego, tras el estreno, igual. Aunque ahora hay crisis y el teatro la sufre muchísimo, lo normal (ideal) es representar la obra durante un tiempo (cuanto más mejor), rodarla, hacer bolos...


Hay que hacer un seguimiento o plan para después del estreno. La obra no muere o no debería morir en un solo día.


Es ahí, en ese rodaje, cuando se va adquiriendo seguridad, ritmo, calidad en las interpretaciones.




Pero esto en teatro escolar no suele suceder, la verdad no sé por qué. Os paso una idea que estoy desarrollando hace años. En el ámbito escolar podemos hacer nuestros bolos dentro del propio centro escolar. Se hace una rejilla clara de actuaciones, se pasa a los compas y, una vez hecho el montaje, se va representando para algún grupo en horas de la clase de teatro. Si se tiene dos horas a la semana pues la clase de teatro es de representación ante los compas: dos bolos semanales.

Más fotos del estreno en: "Vampiritransmóseg (una de vampiros)"


Siempre debe durar 30, máximo 40 minutos para dar tiempo a que el público (los compas de los actores) lleguen de clase, se sienten, hagamos una breve presentación y luego un breve comentario al final... nosotros debemos tener tiempo para prepararnos y luego tendremos unos minutos para cambiarnos y hacer algunos comentarios de lo sucedido.



¿Y si no tengo teatro? No pasa nada. Se puede habilitar perfectamente un barracón o aula para la ocasión/actuaciones. Se hace una grada escolar a la griega-romana: suelo, banquitos suecos (de los q gastan en educación física), sillas y mesas -en ese orden-.



Fácil hacer una grada escolar para 50. No queremos representar para más (tal vez la gran representación-estreno sí pero nunca acude todo el centro escolar). Así, van viniendo de clase en clase o de 2 grupos en 2 grupos; provocamos hacer bolos sin el engorro del traslado, el bus, la intendencia escolar burrocrática de los permisos, los compas, las clases que se piden...




Finalmente (hay que decidir cuándo es el final) la cosa debe acabar. No podemos estar con la obra ad infinitum. Se puede grabar en video para tener un recuerdo, hacer fotos, enmarcar un poster, hacer una gran representación para familias... y si queda tiempo acabaremos el curso con improvisaciones, completando taller de teatro, haciendo sesiones de teatro divertidas, al aire libre (vamos hacia el buen tiempo), preparar salidas a ver teatro fuera del centro escolar... trabajar máscaras, inventar finales diferentes para nuestra obra, representarla para nosotros mismos pero valen las bromas...



Ah! un mal final siempre es horrible, tanto en la obra como en el proceso. Acabar mal deja un mal sabor de boca y acabar bien suele perdonar una obra un poco... regulín...





Hemos de procurar "acabar" bien el curso, diferenciándonos del mal rollo de las notas de otras asignaturas, dando nuestra evaluación del grupo y de cada uno de los chavales. Ellos tb' de nosotros. El proceso debe ser sincero (a veces anónimo y por escrito) porque nosotros, los profes, necesitamos tb' aprender de los errores metodológicos y seguir aprendiendo.

Hay que animar a hacer teatro a los más animosos y dar nuestra visión de los que han venido obligados, resaltando sus cualidades y poniendo en tela de juicio las actitudes neutras o negativas si las hubiera habido...


Pensemos que habrá alumnado que jamás volverá a hacer teatro y sólo irá a las obras que les llevemos nosotros. Un buen recuerdo del curso de teatro habrá creado una buena disposición y actitud hacia el teatro. Lo contrario suele provocar rechazos ya difíciles de salvar.



AÚN ESTAMOS A TiEMPO. No hay que esperar al final para generar buen rollo: ahora






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